Debemos comenzar la reconstrucción del Movimiento Peronista

Cuanto más tardemos en alcanzar esta meta más de moraremos el proceso revolucionario que nos impulsa hacia los grandes objetivos de la nacionalidad

03/10/2026

Por Abel Almeyra

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Esta mos transitando un período de crisis como nunca antes porque hemos perdido la potencialidad ganadora  en las urnas. El Peronismo ha dejado de ser el garante  de la justicia social. 

Hoy a 78 años del comienzo del Justicialismo, debemos insistir en ser fieles a la concepción creada por  Perón, por ser autóctona, argentina y universalista. 



El capitalismo desenfrenado, que ha convertido al  “hombre en lobo del hombre” nos ha dado un golpe  que puede ser mortal. La economía global se está reorganizando pero para continuar explotando a los  pueblos y seguir sumergiéndolos en la iniquidad social. El Peronismo está capacitado ideológica y doctri nariamente para enfrentar exitosamente a este im ponderable y necesita un período de prueba de 4 años en el gobierno. Se avecina una nueva crisis socioeconómica y para ello “debemos estar con las botas puestas”. Desaprovechamos 27 años de gobier nos, que asumieron con el voto peronista, y fuimos  incapaces de poner en marcha la Verdadera Democracia en el seno de una comunidad organizada. 


El peligro permanente


Hoy, a un poco más de 49 años de la desaparición física de nuestro líder, debemos estar atentos por si algún trasnochado pretende desviarnos del itinerario  que debemos recorrer. En este sentido todavía esta mos pasando “la prueba del ácido” porque ya hubo  otros intentos de “desperonizar al peronismo”. Estos  intentos no solo vienen de nuestros adversarios histó ricos, que Perón definió como una Sinarquía Internacional, sino también desde adentro ya que “hay muchos que se ponen la camiseta pero no la sienten”. Debemos ver quién es quién dentro del Movimiento.  Sin perder de vista que “para un peronista no hay na da mejor que otro peronista”. La solidaridad en nuestras filas es imprescindible para alcanzar la unidad ansiada.
 


1 de julio de 1974: ¡La muerte de Perón!

Este problema no es nuevo. La única diferencia es  que hoy no está el conductor que nos señale el ca mino. Por eso la protección será la unidad y organiza ción detrás de la idea que nos aglutina, de manera tal, seguir firmemente sosteniendo las verdades que en cierran nuestros postulados. 





Si tenemos en cuenta que en pleno apogeo del Peronismo Evita dijo: “Detrás de una sonrisa y de una  mano tendida hay una traición que anida en las sombras”, ya que fueron muchos los que dudaron en salir a liberar al Coronel en la jornada memorable del 17 de octubre, hoy con más razón debemos cuidarnos de  los tibios que dan náuseas.  





En la lucha por la idea, en este siglo XXI, tenemos  como tarea defender la sabiduría de Perón siguiendo el ejemplo de Evita, sobre quien, no deberían caber  dudas. El Peronismo demostró ser triunfante. Fueron  “las botas” quienes lo derrocaron, no “los votos”. Sus éxitos están basados en planes de gobierno, dos  quinquenales y uno trienal. 

Perón, que a pesar de 18 años de exilio, estaba al tanto de todos estos hechos de allí que, al día siguiente de su regreso definitivo, el 20 de junio de 1973, el General al convocar a todos los argentinos a la Reconstrucción Nacional dijo:  


“… los peronistas debemos retornar a la conducción de nuestro Movimiento, ponerlo en marcha y neutralizar a los que pretenden defor marlo desde abajo o desde arriba… nosotros somos lo que las 20  Verdades Peronistas dicen … se hace Patria manteniendo el credo por  el cual luchamos…”. 






Si estas cosas (traición y desviacionismo) ocurrían  cuando Eva y Perón vivían, sería una verdadera tontería pensar que hoy, a casi cinco décadas de la muerte  de Perón, no existan quienes pretendan cambiar y  modificar nuestra concepción imponiéndonos una  distinta a la que ya tenemos establecida desde 1945. 




Hoy, la continuidad ideológica y doctrinaria que debe  sostener el Movimiento hay que garantizarla promo viendo, a la conducción partidaria y a la función públi ca legislativa y ejecutiva, a quienes se comprometan a  difundir con el ejemplo, la palabra y la obra el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional que nos entregara el General Perón el 1 de mayo de 1974. 




Optar por el Modelo Argentino de Perón es decidirse por la liberación, no sólo del neocolonialismo que  venimos padeciendo desde hace más de sesenta años,  sino también de todos aquellos que ambicionan servirse de nuestro Movimiento para satisfacer sus intereses personales, sectoriales o de círculo. 



Además hoy, los peronistas, tenemos otra gran respon sabilidad: reconstruir la herramienta que nos permita  recuperar el poder y, entonces sí, realizar el bien de la  Patria.  

La reconstrucción de nuestro Movimiento debe ser sin  apartarnos de la organización estructural y funcional  concebida por Perón, sosteniendo los principios de  nuestra Doctrina y, manteniendo por todos los medios,  la unidad de la gran familia peronista.

Pensar hoy solamente cómo se habrán de repartir los  cargos legislativos de la futura elección de medio término, mientras el peronismo se dispersa, es una equivo cación que nos puede costar caro. 

Por último, pretender ganar un acto eleccionario con el  apoyo del pueblo sin tener en claro un plan de gobierno es, volver a quedar en la estacada ya que: “Ganar una  elección y fracasar en el gobierno, no es un buen negocio”. 





El peronismo, de Perón y Evita, se caracterizó por la previsión, y no por la improvisación. No podemos aspirar a  gobernar dando una imagen de falta de preparación. Actuar así es una imprudencia temeraria que no sólo des prestigia a nuestro Movimiento sino que además decepciona a quienes aún confían en nosotros y lo que es más:  ¡se perjudica a la Nación!